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Cobra fuerza la educación |
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domingo, 10 de septiembre de 2006 |
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Página 4 de 6 Esa tendencia se corrobora en el estudio de QBS, según indicó Héctor López, quien sostuvo que la investigación derribó el estereotipo asociado al alto costo de la educación privada. Explicó que el 20% de las escuelas que participaron en el estudio tiene mensualidades de $50 o menos, mientras que el 44% tiene pagos mensuales que rondan entre los $101 y $200. La tendencia también se constata en el pago de matrícula que constituye el pago inicial por los servicios educativos.
“Los pagos son accesibles para un enorme segmento de la población”, agregó López al indicar que esa tendencia evidencia el alto número de familias de clase media que invierten en la educación privada de los hijos. El estudio revela además que el 60% de estas instituciones posee programas de becas para estudiantes de escasos recursos. Claro está, en la Isla sí hay instituciones costosas, es decir de más de $500 mensuales, pero éstas son pocas, según expresó López. “Casi siempre el alto costo tiene una diferenciación por instalaciones, en el mantenimiento y cuidados especiales, lo que requiere altísimas inversiones”, dijo López.
El precio de la educación privada no necesariamente implica una relación directa con la calidad educativa, pues a nivel privado la constante es la búsqueda de calidad y ofrecimientos adicionales debido al carácter competitivo del sector. “Es un sector con excelentes ofrecimientos con respecto a lo que, en general es la educación pública. No estoy diciendo que la educación pública es mala, por el contrario, hay excelentes escuelas públicas, pero la tendencia general a nivel de todo el sistema no es esa”, dijo López.
“En la escuela privada se tienen todos los rangos. Hay escuelas regulares, malas y buenas, pero en conjunto tienen niveles superiores a la escuela pública”, explicó. Ese hecho viene fortalecido por dos factores. El primero, según López, es que el educador tiene más incentivos, aunque no de carácter económico, para hacer su trabajo. Se trata de grupos más pequeños, mejores instalaciones y más herramientas para la enseñanza. Además, la organización exige calidad porque se trata de un sector que está en constante competencia. En segunda instancia, los padres y estudiantes se aponderan del proceso educativo y hay una exigencia constante de calidad. “La escuela pública se ve como un derecho civil. En la escuela privada, el padre eroga fondos, se siente un cliente con derecho a exigir un producto educativo”, sostuvo López.
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