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Cobra fuerza la educación |
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domingo, 10 de septiembre de 2006 |
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Página 3 de 6 “Todas las escuelas privadas tienen su filosofía educativa y se establecen requisitos para que el niño sea admitido. El padre matricula al niño porque está de acuerdo con esa filosofía y tiene la libertad de escoger lo que quiera. Eso es lo bueno del sistema educativo privado, la pluralidad de instituciones, algo que es mejor, diría que más variado que en los Estados Unidos”, sostuvo Bello.
Explicó que en la Isla hay cabida y demanda para múltiples corrientes educativas, desde escuelas Mita -vinculadas a esa congregación religiosa- hasta escuelas cristianas, militares o con métodos de enseñanza que apuntalan destrezas particulares como las ciencias y matemáticas.
Esa diversidad también resarce necesidades de índole cultural, un aspecto que el sistema público de enseñanza no puede subsanar debido a su gran tamaño y estructura jerárquica. Según la educadora, la escuela privada, por su tamaño y flexibilidad, puede diseñar programas educativos para estudiantes con necesidades específicas. En el caso de American, por ejemplo, Bello ofrece servicios educativos a estudiantes católicos, protestantes, musulmanes y estudiantes de ascendencia oriental. Bello incluso ha diseñado programas particulares para estudiantes que ni siquiera hablan español o inglés.
De aquí que las escuelas privadas son cada vez más una alternativa viable para los padres, quienes en su mayoría, dijo Bello, muestran un gran interés por ofrecer lo mejor a los hijos. Bello indicó que a las escuelas privadas asisten los hijos de médicos y abogados, profesiones que suelen asociarse a un nivel alto de ingresos, pero también asisten los hijos de secretarias, políticos, enfermeras e incluso de maestros y directores escolares que trabajan en el sistema público de enseñanza.
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