La oferta educativa de los colegios es cada vez más variada y lejos de los modelos tradicionales. Apartir de esta semana, cientos de miles de niños y adolescentes iniciarán un nuevo curso escolar. Con toda probabilidad, la condición de las escuelas públicas y la falta de maestros serán nuevamente un tema de conversación. Tampoco faltará la visita de los funcionarios de gobierno a alguna de las muchas escuelas ejemplares que existen en la Isla, donde se hablará de los progresos en la educación pública, un sistema que en abril pasado, por primera vez en la historia, concluyó de manera abrupta los trabajos académicos por falta de dinero.
Mientras eso sucede, también regresarán al aula miles de estudiantes, quienes aprenderán sobre historia o matemáticas, inglés o soccer en cientos de escuelas o colegios privados ubicados a través de toda la Isla. Negocios dio un vistazo a este sector para corroborar que la educación privada se ha convertido en una fuerza económica de importancia en Puerto Rico.
De aquí que las escuelas vean en las acreditaciones por parte de entidades independientes, una característica para distinguirse ante los ojos de los padres. “La tendencia actual es a acreditar las escuelas privadas. Cuando una institución se acredita está buscando ser reconocida como escuela de excelencia, para que sepan que esa institución tiene una oferta, una facultad que amplía la calidad”, dijo López, al explicar que “pasar por el filtro de entidades acreditadoras en los Estados Unidos o internacionales” implica altos niveles de cumplimiento.
En el caso de la Middle States Association, por ejemplo, la escuela tendría que cumplir con unos 120 factores de calidad como el currículo educativo, facultad, instalaciones físicas, comidas, horarios y otros servicios. “La tendencia es tan importante que el 70% de las instituciones privadas están acreditadas por algún tipo de organización”, dijo López. De otra parte, las escuelas privadas también han desarrollado una oferta de servicios relacionados al proceso de aprendizaje que incluye programas deportivos, estudios supervisados y tutorías. En su mayoría, tales programas se ofrecen al concluir en horario extendido.
Esa oferta, según López, además de los servicios de alimentación y transporte, actúa como complemento a la formación académica del estudiante. A su vez, ofrece recursos económicos adicionales a las instituciones y en última instancia representa un poderoso imán para los padres, en especial para aquellos que trabajan y necesitan de un servicio de cuido de los menores. La tendencia a ofrecer más servicios es una constante entre los colegios privados y ha constituido una de las fortalezas del Colegio Adianez en Guaynabo.
Ana Cristina Sánchez, directora académica de la referida institución en Guaynabo, explicó que el colegio siempre se distinguió por su intensa oferta académica, pero el desarrollo de eventos que trascienden el aula y el programa de clases son la exigencia constante del nuevo estudiantado. “Los estudiantes se sienten más identificados, se enamoran de su escuela cuando se ofrecen actividades extracurriculares”, dijo Sánchez al subrayar que eso motivó a Adianez, un colegio que sirve a unos 700 estudiantes y tiene una facultad de 40 profesores, a crear decenas de iniciativas como los clubes de matemáticas y de oratoria, así como eventos como la “noche puertorriqueña” y la “noche internacional”.
Pero según Sánchez, otrora presidenta de la Asociación de Educación Privada, esa oferta implica inversiones sustanciales. Se requiere la contratación de servicios adicionales, de profesores especializados y de mejoras importantes, como la construcción de una nueva cancha que funcione como lugar deportivo y de celebraciones especiales.
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